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La familia extensa

La familia extensa. Ampliación de los sujetos de derecho en el RD 240/2007, de 16 de febrero.

La publicación en noviembre de 2015 del RD 987/2015 que modificó el Real Decreto 240/2007, de 16 de febrero, sobre entrada, libre circulación y residencia de ciudadanos de Estados de la UE y EEE, supuso una ampliación significativa a la libertad de circulación y residencia de los europeos y de sus familiares no europeos. A partir de ese momento, y como APAEM ya venía solicitando, se aplica en España la Directiva 2004/38CE en relación a la familia extensa, es decir, aquellos miembros no incluidos en el artículo 2 del RD 240/2007 pero que también conforman la familia del ciudadano europeo y que, en ocasiones, llegan a depender de él.

La familia extensa la conforman dos tipos de personas; las parejas de hecho no inscritas y los familiares que, si bien no son de primer grado, requieran de los cuidados del europeo o dependan de él. Este reconocimiento de derechos a supuesto una gran mejoría en la vida de muchos familiares de europeos y a resuelto muchos problemas en los cuatro años que han transcurrido desde su incorporación a la legislación española.

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Uno de ellos es el problema que planteaban anteriormente las parejas del mismo sexo que residían fuera de Europa en un país que no reconoce ningún derecho a estas parejas, en la actualidad el europeo puede regresar a Europa con su pareja gracias a la posibilidad de solicitar un visado acogiéndose a este régimen jurídico. Es importante tener en cuenta que estas parejas no se equiparan a una pareja registrada por lo que no podrán reagrupar a sus ascendientes o descendientes a menos que se inscriban como pareja de hecho.

 

Lo mismo ocurre con aquellos familiares de segundo o tercer grado que por motivos de salud requieran los cuidados de un ciudadano europeo, o que dependen económicamente de él, o vivan con él en el país de procedencia. Ahora pueden acompañarle en el caso de que el ciudadano europeo fije su residencia en cualquier país de la Unión. Se resuelven así situaciones complicadas como, por ejemplo, la necesidad de reagrupar a un familiar que ha contraído una grave enfermedad y no es de primer grado, por ejemplo, un tío o un hermano. También en aquellos casos en los que el familiar es un anciano dependiente económicamente de su familiar europeo, su abuelo por ejemplo, y que ya ha alcanzado una edad que le impide seguir viviendo solo.

Es por tanto un gran avance social y una mejora en la calidad de vida de muchos europeos y de sus familiares y parejas.

 

 

Jose Vicente Gracia

Alegato.es

Socio APAEM

Abogado ICAM 82776

 

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